Por las calles

DE CHOFER DE TAXI A PASAJERO DE COLECTIVO

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Al haber finalizado mi etapa como taxista, decidí comenzar a recorrer Buenos Aires y describirla, pero ahora, desde la óptica de un pasajero de colectivo y ya no como conductor al volante. ¿La diferencia fundamental? En el manejo, la concentración debe estar puesta en el sentido de la distancia, en el desarrollo del tránsito y en estar pendiente de todos los detalles, tanto hacia adelante como observando constantemente los espejos retrovisores. En cambio, como pasajero, cómodamente sentado, se pueden observar y describir detalles que pasan desapercibidos al conductor que, por supuesto, está obligado a no distraer su atención mirando hacia los costados.

Decidí comenzar mis recorridos por la ciudad, tomando una unidad de la Línea 64, desde su terminal en Barrancas de Belgrano. Mientras me dirigiría a la parada volví a observar un detalle al cual no me referí al describir la magnífica obra de la elevación de la traza ferroviaria del Ferrocarril Mitre, Ramal Tigre. Esto es el hecho de que simultáneamente a su inauguración, se reubicaron las paradas de las líneas de colectivos que inician su recorrido en la Estación Belgrano C, sobre la Avenida Virrey Vértiz. Son ellas, la 44, 55, 63, 64, 65, 80, 113, 114 y 118. A mi entender se cometió un gran error, al agruparse de a dos líneas en una misma parada. Se juntaron 44 y 65, 80 y 114, 63 y 113, 55 y 64, quedando solo la 118 con su poste de salida exclusivo. Por lo tanto, se origina una importante confusión entre los pasajeros porque se entremezclan las filas de las dos líneas que salen del mismo lugar. Considero que hay espacio suficiente para poner las paradas de a una por línea, como era previamente a la realización de la obra.

Me dirigí entonces a la salida del 64, que tiene dos ramales, aunque separados por pocas cuadras entre sí: el que va por el Hospital Militar y el que va por el Hipódromo. El primero circula por Virrey Vertiz- Libertador-Migueletes-Jorge Newbery-Luis María Campos. El segundo lo hace por Migueletes hasta Ortega y Gasset, y después por Luis María Campos. Se diferencian más en el regreso, ya que el ramal Hipódromo, toma –luego de Luis María Campos- por Matienzo hasta Avenida del Libertador, y por ésta llega rápidamente a la estación Belgrano. En tanto, el del otro ramal dobla por Soldado de la Independencia, empalmando Libertador en la intersección con Virrey Loreto.

Al comenzar a describir el recorrido, observo a la izquierda el imponente viaducto ferroviario. A la derecha, se destacan modernos edificios en torre; ya cruzando Federico Lacroze, comienza el barrio de Las Cañitas, cuyo nombre proviene de que en esa zona existía una quinta con dicha denominación, derivada de los cañaverales que había en los bajos del arroyo Maldonado, y al costado de esta quinta existía un camino llamado comúnmente “El Camino de las Cañitas”. Este en definitiva se transformó en avenida, cambiando su nombre por el de Luis María Campos, en 1914.

Siguiendo por Migueletes, tras cruzar el Boulevard Olleros, hay una zona comercial y un polo gastronómico, cuyo epicentro es la esquina de Arévalo y Báez. Al haber tomado el ramal Hipódromo se llega hasta los fondos del Campo de Polo, y luego de doblar por Luis María Campos, aparece a la derecha el Regimiento de Granaderos, destacándose en su interior el monumento al Sargento Cabral. A continuación se cruza bajo el puente del Ferrocarril Mitre -Ramal R- en las proximidades de la estación 3 de Febrero, sobre la Avenida Dorrego. (Continuará).

Andrés Rosen

Foto: revistacolectibondi.com.ar

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