Por las calles

DE RECORRIDA POR EL CENTRO

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Desde el Hotel Nogaró sigo caminando por Diagonal Sur, hasta la esquina en la cual confluyen Alsina y Perú. Allí se levanta el monumento a Julio A. Roca, inaugurado en 1941. Lamentablemente ha sido vandalizado, con manchas de pintura roja y diversas inscripciones. En dicha intersección hay una fuente que insólitamente carece de agua. A partir de este sitio, doblo a la derecha por Perú, calle que en este sector es peatonal, al igual que su continuación (Florida), hasta Avenida de Mayo. A pocos metros, al 575, está el edificio “La Prensa”, monumento histórico nacional, construido en 1898, el cual, desde 1988, alberga al Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Comienzo a caminar hacia la izquierda por Avenida de Mayo. Sobre la misma, se intercalan edificios antiguos y modernos. Pasando al 623,entre Perú y Chacabuco, frente al Hotel Avenida, y al 660, por una de las sedes del Poder Judicial, donde funcionan Tribunales del Fuero Contencioso, Administrativo y Tributario. Al llegar a Chacabuco, me encuentro frente a la nueva sede de la Embajada de Israel, trasladada allí después del atentado que la destruyó en marzo de 1992, cuando se hallaba en Arroyo y Suipacha.

Cruzo Avenida de Mayo. Se observan, sobre el pavimento, inscripciones referidas a los desaparecidos durante la última dictadura militar, entre 1976 y 1983. Paso, al 761, por la Unidad de Información Financiera, y al 767, por la antigua librería “El Túnel”,    ubicada en la planta baja del Palacio Vera, construido en 1910. Después de Piedras, al 829, está el emblemático Café Tortoni, fundado en 1858. Pertenece al grupo de bares notables porteños y fue trasladado a este lugar en 1880. En su fachada hay varias placas de homenaje. Al lado, está la Academia Nacional del Tango y Museo Nacional del Tango. A unos metros, en la vereda, una estatua del poeta Horacio Ferrer, también fue vandalizada.

cafe_Tortoni

Vuelvo a Piedras, doblo hacia la izquierda e inmediatamente cruzo Rivadavia. La calle pasa a llamarse Esmeralda. Diviso la Plaza Roberto Arlt, evocando al célebre escritor argentino. En primer lugar veo una placa del Partido Demócrata Progresista, recordando que allí vivió Lisandro de la Torre. Al fondo, junto a un paredón, hay un cartel que indica que en excavaciones arqueológicas realizadas en 1999, se hallaron sepulturas del siglo XVIII -época colonial- de 12 personas. En cuyo recuerdo se plantaron 12 árboles en la plaza.

Tuve la inquietud de conocer el origen de la denominación de Esmeralda. Se trataba de una fragata española, que tras las victorias de las tropas comandadas por San Martín en las batallas de Chacabuco y Maipú, emprendió la huida hacia el Puerto de El Callao, en Perú, hasta ser finalmente capturada por las huestes patriotas. Prosiguiendo la caminata por Esmeralda paso -después de cruzar Corrientes-, frente al emblemático Teatro Maipo, fundado en 1908, y ya en la próxima esquina, me encuentro con Lavalle, arteria peatonal, que en este sector, entre Florida y Carlos Pellegrini, era conocida como “La calle de los cines”. Hasta la década del ’80, sobre Lavalle había aproximadamente 20 salas dedicadas al espectáculo, quedando actualmente sólo una: el Multiplex Monumental, a la altura del 780.

Andrés Rosen

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