Por las calles

EL «MUNDO» PALERMO (III)

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Desde el Puente Blanco del lago del Rosedal, se observa el embarcadero donde se alquilan botes con variadas capacidades, para que los visitantes puedan navegar en el lago. Después de cruzarlo desde la Avenida Infanta Isabel llego al Rosedal.

Lo primero que se observa es la pérgola; inmediatamente encuentro algo que me llamó mucho la atención: los bancos que hay para descansar y disfrutar del paisaje, poseen placas conmemorativas en homenaje a vecinos de Buenos Aires fallecidos. El gobierno porteño los adjudicó mediante un sorteo, correspondiendo al Rosedal de Palermo, cincuenta bancos. Otra característica del tradicional paseo, es que en cada sector floral se especifican los nombres de las especies de rosas que allí se encuentran.

Acto seguido, llego al Jardín de los Poetas. Aquí hay veintiocho bustos de famosos escritores. El primero que instalaron es el de Olegario Andrade, en 1924. Además, están los de Jorge Luis Borges, José Martí, Rubén Darío, Federico García Lorca, Miguel de Cervantes, Antonio Machado, William Shakespeare, Alfonsina Storni y Gabriel García Márquez. También se ve una estatua de Sarmiento con una placa dedicada por el pueblo y gobierno de Chile al gran “Pensador de América”, y otra de Dante Alighieri, donada a la Ciudad por el Centro Cultural Latium.

A los pocos metros paso junto al Anfiteatro y llego al Patio Andaluz, donado por el Ayuntamiento de Sevilla a Buenos Aires en 1929. Sus paredes están decoradas con episodios que aluden a la historia de Don Quijote. Finalmente, ya saliendo del Rosedal y dejando atrás el Lago de Palermo, paso bajo el puente del Ferrocarril San Martín y llego al club GEBA -sede Jorge Newbery- sobre la calle Marcelino Freyre, donde ya llegando a la Avenida Dorrego se encuentra el Hipódromo de Palermo. Fundado en 1876, su edificio central data de 1908, mientras que en 1911 se construyó en su interior la Confitería Paris.

Vuelvo a la Avenida Figueroa Alcorta, dirigiéndome nuevamente hacia la zona del Bajo Belgrano. Doy previamente la vuelta al Lago de Regatas, cuyo perímetro es de dos mil metros, pasando junto al Campo Municipal de Golf y su tradicional confitería. También, frente a una de las entradas del Buenos Aires Lawn Tennis Club, fundado en 1892. Su cancha principal tiene capacidad para cinco mil quinientos espectadores.

Luego de terminar la circunvalación del lago, estoy nuevamente en la esquina de La Pampa y Figueroa Alcorta. Camino unos cien metros y llego a Sucre, calle sobre la cual se ha formado un nuevo polo gastronómico. En Figueroa Alcorta entre Sucre y Echeverría se encuentra la plaza Parques Nacionales Argentinos. En su parte central se divisa la estatua de una cabeza inclinada, denominada “El Sueño del Lector”, obra de Pablo Irrgang (2016), en homenaje a los escritores nacionales. Posee varias tipografías en relieve sobre su superficie.

Frente a la plaza, cruzando Figueroa Alcorta, se halla el imponente monumento a Güemes, en el parque San Benito, un obsequio del Gobierno de la Ciudad de Salta a Buenos Aires, inaugurado en 1981. Se trata de una réplica del monumento ubicado en la provincia norteña.

Voy a continuación por Echeverría, y al 955 paso frente al Instituto de Rehabilitación Psicofísica, fundado en 1949 con el nombre de Ciudad Infantil (más adelante, denominado ACIR), que en su interior tiene un estadio de fútbol profesional, utilizado en la Primera B del fútbol argentino hasta 1971. Sobre la pared del Instituto se han pintado imágenes como homenaje a grandes figuras universales de la medicina, la ciencia el arte y los derechos humanos.

Andrés Rosen

Foto: una zona aledaña al club GEBA.

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