Por las calles

IMÁGENES DE AYER, TEMAS DE HOY

Written by

No nació con el mismo nombre que tiene hoy, pero Miguel Ávila respetó su esencia. Por lo tanto, podría  afirmarse que la Liberería Del Colegio y la Librería de Ávila, son sinónimos. En la foto de buenosaireshistoria.org, se puede observar su antigua fachada. El letrero en la parte superior indica su antiguo nombre: el que le dieron en 1785, cuando se produjo su apertura, en la esquina de Alsina y Bolívar. Hay coincidencia en señalar que esta fecha de inauguración, la convierte en la más antigua de la Ciudad de Buenos Aires, y se han hallado datos que indican que incluso es la más antigua del mundo. Su nombre, es una referencia a la cercanía que tiene con el Colegio Nacional Buenos Aires. Son vecinos en la actualidad y también cuando abrió la librería, aunque en aquel entonces ninguno de los dos establecimientos se llamaba como hoy (la denominación del colegio era Real San Carlos).

En 1926 la librería fue demolida y reformada pero no se movió de su ubicación. En 1994 la compró Miguel Ávila, lo que explica el cambio de razón social. Pese a esta variante, el nombre original, Librería del Colegio, continúa identificándola. Días atrás, por iniciativa del diputado Roy Cortina, Miguel Ávila recibió un homenaje en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. La distinicón se llevó a cabo en la Biblioteca del Palacio Legislativo. En un comunicado difundido por Prensa de la Legislatura, se dieron a conocer declaraciones formuladas tanto por el homenajeado como por el legislador.

“Miguel es un comprometido con su labor librera y la promoción de la literatura, pero también ha sido para rescatar el patrimonio y la memoria de aquellos pasajes de los albores de nuestra historia nacional”, manifestó Roy Cortina. Por su parte, Ávila expresó: “No tengo más en el libro que agradecer todas las cosas hermosos que me dio y la vida, las cosas hermosos que me dio por el caudal de amigos que me dio la vida”.

El comunicado señala que Ávila comenzó a trabajar en una librería a los 13 años, y que actualmente, es presidente de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).

A propósito de la librería, su importancia propicia que por ejemplo, se la destaque en espacios relacionados al turismo porteño. Por ejemplo, el portal oficial del Gobierno de la Ciudad, ha publicado la siguiente reseña:

Esta es la librería más antigua de la Ciudad de Buenos Aires, de Argentina y de América. Incluso, según una investigación europea, sería la más antigua del planeta que sigue en pie. El lugar nació en 1785 y fue central en la conformación del país. Así que imaginate que, además de cientos de libros, conserva siglos de anécdotas.

Cuando abrió sus puertas por primera vez, la esquina (que ahora es la intersección de las calles Alsina y Bolívar) era territorio del Virreinato del Río de la Plata. Se fundó con paredes de adobe y techo de paja. Además de libros, aquí se vendían hierbas medicinales y artículos para los gauchos.

Con el tiempo, se transformó en la primera casa de la Ciudad de dos pisos. Lo más llamativo es que fue el refugio y punto de encuentro de los revolucionarios de mayo de 1810 porque los jóvenes Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno y Juan José Paso eran habitués: iban a buscar los libros que llegaban de Francia, con el pensamiento vivo de la revolución francesa. Por lo tanto, se puede decir que esta librería fue clave en la formación de los hombres que lideraron los orígenes de la Argentina.

Si enfrente, desde mucho antes, estaba la Iglesia de San Ignacio, en 1863, construyeron el Colegio Nacional de Buenos Aires, por lo que se empezó a llamar “Librería del Colegio”.

Pese a toda su historia, llegado el siglo XX, la librería quebró y, en la década del 80, se remató todo su inventario. El edificio, que pertenecía al Arzobispado de Buenos Aires, fue cerrado por unos 8 años y estuvo a punto de convertirse en un local de comida rápida. Cuando el librero Miguel Ávila se enteró de eso, sabiendo del valor que tenía para la cultura argentina, decidió comprarla. Ávila logró que se rescindiera el precontrato con la cadena de hamburguesas y que accedieran a vendérsela para volver a ponerla en pie, bautizándola con su apellido. El entonces monseñor Jorge Bergoglio, y ahora Papa Francisco, fue parte de esas negociaciones.

Acá vas a encontrar ejemplares y documentos considerados tesoros. Entre los grandes hallazgos, hay antiguas gramáticas españolas, libros de lectura de la escuela primaria de hace cien años, ediciones del Quijote en chino, o un bando de Manuel de Sarratea de 1819, en el que se especifican las condiciones para que funcione una pulpería. También tiene lugar para las novedades de teatro, historia argentina y americana, antropología, lingüística, filosofía, historias de Buenos Aires, entre otros.

About the author

Leave a Comment