Por las calles

NI EL BARRIO ME DIGAS

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Problemas que padecen los porteños: pasó acá, pero puede pasar en cualquier lado.

Una esquina, un cantero sin árbol, un cartel… Una escena del Buenos Aires de hoy, que quizás, no sea única. Al menos, el del espacio vacío, es un cuadro que se repite constantemente. El cartel dice, entre otras cosas: “Acá nos falta un árbol. Nos falta sombra y calidad de vida”. Está firmado por Basta de Mutilar Nuestros Árboles, “un grupo ciudadano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires iniciado por María Angélica Di Giacomo en el año 2012 –indica su sitio web, basta-de-mutilar.mailchimpsites.com-. Sus miembros son personas que conocen los beneficios de una arboleda frondosa y dedican tiempo para trabajar por la conservación y protección del patrimonio arbóreo de la ciudad y por detener su destrucción y maltrato”, se completa la presentación.

En la página se abordan variadas problemáticas, vinculadas al arbolado público. Por ejemplo, se denuncian metodologías de poda (se las llama “multilaciones”) y el avance del cableado aéreo, en detrimento de los árboles porteños. De casos como el de la foto, también se ocupa la organización. Sin embargo, desde otro sector, las autoridades de la Ciudad hacen hincapié, precisamente, en que el arbolado es una cuestión que al gobierno porteño sí le importa. En esa línea, días atrás se difundió una noticia a través de la cual se destacaba dicho interés: “La Ciudad plantará más de 22 mil árboles en veredas, parques y obras urbanas”, tituló el portal oficial buenosaires.gob.ar una nota, que ya en el cuerpo de la misma aseveraba: “La Ciudad plantará 22.561 ejemplares en veredas, plazas, parques, en las cuencas ribereñas y en distintas obras de urbanismo en el marco de su Plan Maestro de Arbolado, que establece una selección de 20 especies prioritarias y otras 16 alternativas de probada adaptación al medio urbano, para dotar de mayor infraestructura verde y biodiversidad a todos los barrios porteños. Del total, unos 6.418 serán de especies autóctonas que fortalecerán los bosques ribereños”.

La lectura que se puede efectuar de esta situación podría ser doble: depende de la perspectiva, o estamos bien o estamos mal en materia de arbolado. Podría haber, también, una tercera posición: una combinación de ambas visiones, donde las cosas no están tan mal como las pintan unos, ni tan bien como dicen otros.

El artículo publicado por el GCBA también señala: “Siguiendo los lineamientos del Plan Maestro del Arbolado Público viario (en veredas), a partir del mes de junio se irán incorporando al patrimonio verde de la ciudad los ejemplares que a futuro permitirán ir alcanzando las metas de cobertura arbórea, empleando para ello las especies más apropiadas respecto del espacio disponible para su crecimiento y desarrollo. El jacarandá (Jacaranda mimosifolia), tilo (Tilia x moltkei), liquidambar (Liquidambar styraciflua), crespón  (Lagerstroemia indica) y lapacho (Handroanthus impetiginosus), encabezarán el ranking de especies con mayor cantidad de ejemplares. La acción es impulsada por las quince comunas en conjunto con el ejecutivo porteño con la participación del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, la Agencia de Protección Ambiental (APrA) y las secretarías de Ambiente, Atención Ciudadana y Gestión Comunal, Transporte y Obras Públicas, y Desarrollo Urbano. La planificación prevé también la reposición de árboles que hayan sido retirados por haber completado su ciclo vital, por su avanzado estado de decrepitud o por situaciones que puedan comprometer la seguridad pública por problemas estructurales y/o sanitarios”.

La nota reproduce declaraciones de Julia Domeniconi, secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal: “Los árboles ofrecen beneficios importantísimos para nuestros vecinos: absorben dióxido de carbono, amortiguan los ruidos, producen oxígeno y reducen las altas temperaturas, todas estas características además repercuten en nuestra salud, por eso decimos que sumar árboles es sumar calidad de vida”.

Pese a las diferencias, en este concepto, paradójicamente, se podría asegurar que hay una coincidencia absoluta con respecto a lo que opinan desde la vereda de enfrente.

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