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SELECCIÓN ARGENTINA, UNA CUESTIÓN «CAPITAL»

Written by Baires Querido

La historia del equipo nacional, y sus conexiones con la Ciudad de Buenos Aires.

2 de octubre de 1924.

La Argentina derrota a Uruguay 2 a 1. En el marco de un amistoso disputado en el estadio de Sportivo Barracas, lo insual aconteció a 12’ del comienzo. Cesáreo Onzari señaló la apertura del marcador mediante un tiro de córner. Esto dio lugar a que los goles de esa naturaleza fueran identificados como “olímpicos” a partir de ese día. ¿Por qué? Porque el rival, Uruguay, acababa de consagrarse campeón en los Juegos Olímpicos de 1924. Pero además, y este dato es muy importante, el reglamento no permitía ese tipo de goles hasta esos momentos. Pero unos días antes, se había confirmado que se los daría por válidos. El árbitro uruguayo Ricardo Villarino estaba al tanto de la modificación reglamentaria y convalidó la conquista del wing izquierdo de Huracán. La ejecución de Onzari con su pierna derecha se produjo desde la esquina izquierda.

Ese día la Selección formó con Américo Tesoriere (Boca); Florindo Bearzotti (Belgrano de Rosario) y Adolfo Celli (Newell’s); Segundo Médici (Boca), Mario Fortunato (Huracán) y Emilio Solario (Sportivo Barracas); Domingo Tarasconi (Boca), Ernesto Celli (Newell’s), Gabino Sosa (Central Córdoba de Rosario), Manuel Seoane (El Porvenir) y Cesáreo Onzari (Huracán). En el transcurso del primer tiempo ingresó Ludovico Bidglio (Boca) por Adolfo Celli, hecho que también resultó novedoso, pues los cambios no estaban permitidos. Sin embargo, Celli había sido fracturado tras una infracción de Pedro Cea, y los uruguayos tuvieron el buen gesto de aceptar la variante.

El otro gol argentino lo marcó Tarasconi. Y a falta de 4 minutos para que terminara el match, el que resultó lesionado por un adversario (José Andrade) fue el propio Onzari. Esto generó un gran descontento en las abarrotadas tribunas. El público arrojó proyectiles al campo de juego y el “amistoso” se suspendió definitivamente.

Para destacar:

Las expectativas para este partido habían sido tremendas. La condición de flamantes campeones olímpicos (en París, Francia) de los vecinos rioplatenses despertó un inusitado interés ante la disputa del clásico zonal. El 21 de septiembre habían empatado 1 a 1 en Montevideo. Esta revancha, ahora en Buenos Aires, atrajo tanta gente que el cotejo se suspendió en la fecha programada originalmente: 28 de septiembre. En dicha ocasión, apenas se jugaron 4 minutos cuando una invasión de públicó frustró su continuidad. Hasta ese entonces, las tribunas estaban separadas del campo sólo por una cadena. Pese al fracaso inicial, se acordó jugar el clásico días más tarde, el 2 de octubre. Y aquí, se produciría la otra gran innovación: la colocación de un alambrado perimetral para proteger a los protagonistas, que, como se podrá deducir, gracias a aquella primera experiencia, el ambiente deportivo pasaría a conocer como “olímpico”.

¿Otro dato anecdótico sobre esta trascendenatl jornada? “Al mismo tiempo, ese día se dio la primera transmisión radial de un partido de fútbol en vivo y en directo – publicó elgrafico.com.ar-. Esta estuvo a cargo del radioaficionado Horacio Martínez Seeber, quien, sin tener mayores conocimientos en la materia, siguió el partido desde la improvisada cabina instalada en los techos de chapa del vestuario visitante. Martínez Seeber relató las variables del juego sin mencionar el nombre de los jugadores, pero sí los sectores de la cancha por los que transitaba la pelota. En los días previos se había publicado en los diarios un diagrama del campo dividido por partes para que los oyentes pudieran seguir el juego, un sistema que se adelantó al que años después popularizaría Fioravanti. El comentarista fue Atilio Cassime, periodista del Diario Crítica, y con los años tomó fuerza el rumor de que Carlos Gardel asistió a la transmisión e incluso cantó en el entretiempo, pero es una versión que nunca fue confirmada por los testigos presenciales”.

En la misma fecha:

2-10-1921: Copa América. En Buenos Aires (Argentina). Vs Brasil (1-0).

Conexión-Capital:

Más allá de lo ocurrido específicamente en este cotejo, Cesáreo Onzari fue un gran puntero izquierdo, tanto en su club (salió campeón con el Globo en la era amateur) como del fútbol argentino en general. En Huracán superó las 200 presencias en primera. También integró el plantel de Boca en su famosa gira europea de 1925. Cuando marcó el “gol olímpico” tenía 21 años. En la Selección, había debutado a los 19. Con la casaca albiceleste disputó 15 partidos y marcó 5 goles. El último de ellos, justamente, fue el famoso tanto conquistado el 2 de octubre de 1924.

Foto: el célebre gol “olímpico” de Onzari (elgrafico.com.ar).

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