Por las calles

ÚLTIMOS AÑOS COMO TAXISTA

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En mis últimos años como chofer de taxi, circulando por las calles de Buenos Aires, decidí dejar de trabajar por la mañana para, en cambio, hacer horario de corrido a partir del mediodía, hasta las últimas horas de la tarde y primeras horas de la noche. De por sí, nunca me gustó trabajar como taxista a media mañana (aproximadamente entre las 10 y las 12 horas), ya que el flujo importante de pasajeros, desde los barrios hacia sus empleos en el centro, ya había terminado y todavía no comenzaba el movimiento entre las oficinas del micro y macrocentro, que arrancaba cerca del mediodía.

Además, paulatinamente, comencé a notar una disminución de actividades en el centro porteño, por distintos motivos, como ser el traslado de empresas al norte del Gran Buenos Aires, especialmente, el Polo Industrial de Pilar. Por otra parte, la sede del Gobierno de la Ciudad se mudó de Plaza de Mayo a la calle Uspallata, en Parque Patricios, con la idea de potenciar el desarrollo de la zona sur de la ciudad. Asimismo, la calle Florida dejó de ser una visita obligada para porteños y turistas, ante el crecimiento de los shoppings y la aparición de nuevos centros comerciales en los barrios.

De modo que fui dejando de lado al microcentro como punto de referencia para la búsqueda de pasajeros, orientándome más en dirección al corredor Recoleta-Barrio Norte-Palermo-Belgrano. También influyó en mi decisión de cambio de horario, la tremenda dificultad para poder estacionar en las cercanías de mi domicilio, en inmediaciones de la Estación Belgrano C. Es que volviendo de trabajar alrededor de las 10 AM, para poder estacionar, tenía que atravesar aproximadamente diez cuadras y dejar el auto en una zona del Bajo Belgrano, cercana al Instituto de Rehabilitación del Lisiado, sobre la calle Dragones.

En mi recorrido por la zona norte de la ciudad comencé a buscar pasajeros a primera hora de la tarde en la puerta de algunas clínicas, como el Fleni, en Montañeses entre Blanco Encalada y Olazábal, el Instituto Alexander Fleming, en Crámer y Zabala, y el Sanatorio Colegiales, en Conde y Palpa. Ya avanzada la tarde, me dirigía hacia la salida de algunos colegios privados de Belgrano, donde con seguridad conseguía pasajeros. El Colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, en Luis María Campos y Maure, era uno de ellos. Además, había varios ubicados en la zona de Belgrano R, como el Pestalozzi de Freire y La Pampa, el Belgrano Day School, de Juramento 3035, el colegio de la comunidad Bet El, en Conde y Sucre, y el Mekhitarista, de Virrey del Pino 3511, entre otros.

En los meses de enero y febrero, ante la retracción general del movimiento laboral debido al éxodo hacia las zonas de veraneo, debía estar atento para hallar pasajeros, a la salida de los chicos -acompañados por sus padres-, de la colonia de vacaciones del Club de Amigos, en Avenida Figueroa Alcorta 3885. Esto se daba en un amplio horario, generalmente entre las 16.30 y las 19 horas. También, a muy poca distancia, se encuentra el Jardín Japonés (Avenida Casares 3450) cuyo horario de cierre era alrededor de las 18 horas, y era visitado por una gran cantidad de turistas, tanto extranjeros como del interior del país.

Doy aquí por terminado el relato de mis experiencias como taxista de Buenos Aires. En un total de 27 años, me quedaron en el tintero innumerables anécdotas con pasajeros y sus historias de vida, como así también guardo el recuerdo de los personajes populares de diversos ámbitos, que pude conocer al trasladarlos en el asiento trasero del auto.

Andrés Rosen

Foto: la nueve sede del Gobierno porteño, que se trasladó desde Plaza de Mayo a Parque Patricios.

 

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