Un vecino de Colegiales. Una historia anónima, como tantas. Pero a su vez, diferente a todas. Aquí, tienen su espacio.
Antonio Montalto tiene 35 años. Vive en el barrio desde que nació. Se dedica a la reparación de computadoras. Asimismo, la búsqueda de nuevos horizontes laborales lo vinculó estrechamente a su gran pasión: el baile. Desde hace unas semanas, da clases de rock y baile americano en el club Juventud de Belgrano. A continuación, sus opiniones:
«¿Cómo se me dio por esto? Mirá, yo tomo clases de rock desde hace diez años. Mi profesor, que además es amigo mío, me insistió para que aparte hiciera un profesorado. Así lo hice y luego empecé a dar clases. Al principio tenía algunos nervios, pero cuando entrás en confianza, te vas largando».
«Si todo va bien, puede ser que más adelante sea una fuente de ingresos extra. Arranqué muy de a poquito. De cero. Por ahora tengo una sola alumna, que se acercó porque vio la publicidad que hago en las redes sociales. Los que están en la zona de Colegiales y quieran tomar clases, acá estamos. Este es un baile para todas las edades, es elegante, no revoleamos a las mujeres».

«El baile me gusta muchísimo. Al club le estoy agradecido por la posibilidad que me dio. Dios quiera que con el tiempo, en un plazo no muy largo, se arme un lindo grupo. Soñando un poco más, estaría bárbaro que si somos muchos, podamos programar salidas o eventos. Si se da bienvenido sea».
«Tengo familiares que fueron socios fundadores del Juventud de Belgrano. Mis tíos abuelos, específicamente. Mi bisabuelo fue conocido como ‘El Oso de la Calabria’. Yo no llegué a conocerlo, me lo contaba mi viejo cuando yo era chiquito. Cuando era época de carnavales, salía disfrazado de oso por todo el barrio en los corsos, por eso el apodo. Vivía en la misma casa en la que vivo yo actualmente. Sobre la calle Conde. Ahí vivimos todos, mi abuela, mi mamá, ahora yo…»
«Al gimnasio de Adrián -Avilés entre Conde y Freire- he ido desde chico. Por falta de tiempo, como estoy con lo del baile, se me complicó y tuve que dejar, pero algún día vamos a volver. Adrián es un amigo de toda la vida».

«¿Cómo anda el laburo? Y… tratando de repuntar. Si bien bajó después del cambio de gobierno, estamos con la esperanza de que se pueda remontar. Hoy todo el mundo tiene una PC y a veces, hay cosas que se rompen y tienen que arreglar. Me dedico a eso desde los 15 años, es lo que me da de comer. Para que la gente sepa lo que hago, también publico en redes sociales, el boca a boca se da bastante. Y así me voy dando a conocer en lo que es el rubro».
«Sé que hay un mito con respecto a que muchos que reparan computadoras se aprovechan de la ignorancia de la gente y cobran cualquier cosa. Y es verdad, pero existen en todos los rubros, no sólo en éste. En lo personal, nunca haría eso. Me manejo mucho por el boca a boca y las recomendaciones no llegarían si uno fuera deshonesto».