No hay ninguna calle en la ciudad de Buenos Aires que lleve el nombre de la propia capital Mientras que todas las demás provincias argentinas —incluso Tierra del Fuego— tienen su representación en el trazado urbano, e incluso grandes avenidas celebran a provincias como Córdoba, Santa Fe o Corrientes, Buenos Aires queda llamativamente excluida de su propio mapa.
Asimismo, al recorrer los barrios es habitual suponer que ciertas arterias rinden tributo a sus fundadores o referentes locales, pero la realidad suele ser otra. Por ejemplo, la calle Núñez no evoca a Florencio Núñez, pionero del barrio homónimo, sino a un militar con el mismo apellido; del mismo modo, Venancio Flores, militar de origen uruguayo, da nombre a una vía en Flores sin haber sido el gestor de esa zona. En ese mismo sentido, la calle Frank Brown en Flores rinde homenaje a un legendario payaso británico radicado en el país que, paradójicamente, residió en Colegiales sobre la calle Martínez. Por su parte, la memoria de los pugilistas también tiene su espacio: Justo Suárez, el célebre Torito de Mataderos, se ubica cerca del estadio de Nueva Chicago, mientras que Oscar «Ringo» Bonavena se encuentra en Nueva Pompeya, barrio donde precisamente nació el club Huracán antes de asentarse en Parque Patricios.
Existen vías porteñas cuyos nombres encierran detalles insólitos o errores populares. Un caso emblemático es Leandro N. Alem, donde esa “N.” no corresponde a Nicéforo ni a ningún otro nombre: fue un añadido estilístico que el propio dirigente radical utilizaba al firmar “Ln. Alem” en sus tarjetas de presentación, omitiendo que su apellido original era Alén. Por otro lado, no todos los mandatarios constitucionales del país cuentan con un espacio en la red vial porteña; nombres como los de Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner, Miguel Juárez Celman, Arturo Frondizi y Agustín P. Justo no figuran entre las arterias, avenidas o autopistas de la capital.
En cuanto a denominaciones comerciales, la ciudad conserva tres calles bautizadas en honor a antiguas compañías aseguradoras: “La América” y “La Estrella” en Parque Patricios, junto a “La Mundial” en el barrio de San Nicolás. En materia de extensiones nominales, la denominación más extensa le corresponde a Severo García Grande de Zequeira en Mataderos, mientras que los nombres más breves corresponden a Ohm (en Villa Ortúzar) y a las dos calles Mom (en Nueva Pompeya y Belgrano).
Resulta curioso observar cómo múltiples barrios porteños alojan en su territorio calles que llevan la denominación de otros distritos vecinos o distantes. Boedo y Constitución comparten una arteria bautizada con el nombre del barrio opuesto; del mismo modo, la calle Almagro discurre por Villa Crespo, Floresta por Villa Luro, Caballito por Parque Chacabuco, Coghlan por Villa Devoto, Vélez Sársfield por Barracas y Parque Patricios, Belgrano por Almagro, Balvanera y Monserrat, Saavedra por Balvanera, y Liniers se distribuye entre Boedo y Almagro.
En el diseño vial de la ciudad destacan trazados con dinámicas geométricas poco habituales. Existen arterias de trayectoria circular como Berlín en Parque Chas o Patricias Argentinas en Caballito, esta última rodeando el Parque Centenario. El particular diseño urbano de Parque Chas produce además una rareza técnica: en la intersección donde la calle Bauness pasa de su tramo curvo a su trazado recto, la arteria termina cruzándose consigo misma, un fenómeno tan insólito que inspiró la realización de un cortometraje.
Respecto a las magnitudes de la calzada, la vía pública de menor extensión es Emilio Pettoruti en Recoleta; ubicada a pasos del Palais de Glace entre las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, carece de numeración oficial y de viviendas por no ser considerada una calle formal en el catastro. En el extremo opuesto respecto al ancho, Santa Magdalena es la arteria más angosta de Buenos Aires, con poco más de un metro de luz en su origen sobre Osvaldo Cruz hacia la calle Jorge, junto a la estación Hipólito Yrigoyen en Barracas.
El lenguaje también deja su huella en el mapa mediante los palíndromos o nombres “capicúa”, los cuales se leen de igual forma en ambos sentidos. En la capital existen exactamente cinco calles con esta particularidad: Mom, Neuquén, Yatay, Oruro y Salas. Aunque popularmente se suele incluir a la calle Oro en esta lista, la denominación formal de esa arteria es Santamaría de Oro, lo que desestima su condición de palíndromo.
Para la confección de esta nota se utilizó como fuente el libro “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, Diego Zigiotto, Ed. De Los Cuatro Vientos” (2007).
Foto: Google Street muestra la única calle de CABA que homenajea a un payaso, Frank Brown, en el Bajo Flores.