A principios de este mes, en la sección Baires en Colectivo de este sitio web, se publicaba una curiosa nota: un ciudadano inglés, Daniel Tunnard, había viajado en las 140 líneas de CABA-conurbano bonaerense. De estas impresionantes travesías por suelo porteño y del GBA, había nacido un libro: Colectivaizeishon.

Pero sus aventuras no terminaron aquí. Casi simultáneamente a la aparición de su libro  sobre los colectivos urbanos, Tunnard se propuso escribir otra obra literaria que tuviera a otro medio de transporte como referente exclusivo: los trenes. En este caso, no se limitó a la Ciudad de Buenos Aires sino que se propuso el ambicioso objetivo de recorrer el país, tomándose los ferrocarriles de todas las líneas disponibles en ese momento (su periplo lo realizó a mediados de la década pasada). Finalmente, y una vez lograda la meta de publicar el libro, confesaría que no utilizó el tendido ferroviario completo, pero sí una gran parte del mismo.

Los inicios del proyecto en su fase práctica, transcurrieron en la Capital Federal. Esto se desprende de la data dispuesta en el índice del libro: su primer viaje fue Plaza Constitución-La Plata. El segundo: Belgrano R-Retiro.  “En un principio, mi idea era escribir el libro en inglés y vendérselo a una editorial británica, pero no se concretó. Con ese objetivo inicial en mente, quería salirme de narrar los lugares comunes que el anglosajón medio conoce sobre la Argentina, desde el asado hasta el tango o el Diego. Entonces, en vez de ir a ver Boca-River, por ejemplo, me tomé la Línea B del subte y me fui a ver Atlanta-San Telmo, un partido de la Primera B Metropolitana”. Estas declaraciones las formuló en un reportaje para Clarin.com, en 2016.

Tunnard, como se puede comprobar líneas arriba, no sólo realizó viajes en los trenes convencionales, sino también incluyó en sus crónicas los recorridos en los subtes porteños. “En un primer momento escribí Colectivaizeshion (su libro de 2013 donde narra la experiencia de tomarse todos los colectivos de la Ciudad de Buenos Aires) porque no pensé que había suficientes trenes para hacer un libro. Fue a partir de ahí que me di cuenta que había un gran sistema de trenes de larga distancia. Argentina supo tener la tercera red ferroviaria más grande del Hemisferio Sur y Constitución es la terminal más grande de toda Sudamérica. Todo forma parte de un sistema que está desapareciendo lentamente, pero sirve para mostrar lo importante que alguna vez fue para el desarrollo y la identidad del país”, contó en el mismo reportaje. Y fue en una entrevista para lanación.com.ar, donde explicó el motivo por el cual descartó la intención de abarcar la totalidad del tendido ferroviario de la Argentina: “Si bien la idea original había sido tomar todo lo que corriera sobre los rieles en el país, después de dos años decidí acortarlo un poco porque si no, iba a ser un libro de 600 páginas que describiera viaje tras viaje por campos de cereales, y realmente no tenía mucho más que decir sobre eso. Y era un libro muy caro para escribir, porque si bien los trenes son baratos, tenía que tomar micros, quedarme en hoteles, y se me iba el presupuesto”.

Un dato curioso, es que Tunnard tenía muy poca experiencia en trenes previamente al comienzo de su aventura sobre rieles. En el prólogo del libro, lo cuenta detalladamente: “Antes de empezar a escribirlo, en abril de 2013, había tomado muy pocos trenes en la Argentina durante los catorce años anteriores: el San Martín desde Palermo a Retiro, a la manera de un experimento del estilo “¿existen los trenes en Argentina, y si existen, qué onda?”; el Urquiza entre Lacroze y Villa Devoto para dar una clase de inglés; el Roca desde Plaza Constitución hasta Lomas de Zamora para tomar examen de First Certifcate; el Mitre entre Belgrano C y Tigre y entre Belgrano R y Retiro, ambos varias veces; y la mayor parte de la red de subte, aunque algunas líneas mucho más que otras. Esta lista me parece demasiado corta, y sin embargo es probable que sea la experiencia típica de la mayoría de los que viven en Buenos Aires y el Conurbano”.

La foto de tapa del libro es la que ilustra esta nota. Para el final, quedó, acaso, la información que tendría que haberse develado al principio ¿Cómo se llama la obra? Trenspotting.

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