Récords, rarezas y recorridos singulares.
La letra L es una de las más numerosas dentro del nomenclador de avenidas porteñas. Nada menos que 17 arterias integran este conjunto: La Plata, La Rábida Norte, La Rábida Sur, San Juan Bautista de La Salle, Lacarra, Federico Lacroze, Lafuente, Crisólogo Larralde, Larrazábal, General Las Heras, Lastra, Libres del Sud, Lillo, Lincoln, Lope de Vega, Isidro Lorea y Leopoldo Lugones.
Dentro de este grupo, la denominación más antigua corresponde a General Las Heras. La avenida lleva ese nombre desde 1885 y se extiende desde la altura 1601 hasta la 4300, atravesando Recoleta y Palermo a lo largo de 27 cuadras.
La denominación más reciente es San Juan Bautista de La Salle, que data de 1961. Su recorrido abarca 10 cuadras, entre las alturas 1501 y 2500, y se desarrolla entre Parque Avellaneda y Mataderos.
La mayor extensión corresponde a Leopoldo Lugones. Con un equivalente a 63 cuadras, es la más larga de todas las avenidas cuyos nombres comienzan con L. Sin embargo, presenta una particularidad: no posee numeración. Su recorrido, con características propias de una autopista, atraviesa sectores del Bajo porteño y se vincula con los barrios de Belgrano, Núñez y Palermo. Su denominación data de 1946.
En el extremo opuesto se encuentra Lillo. Su longitud equivale a apenas 0,8 cuadras y tampoco tiene numeración. Está ubicada en Caballito y fue denominada en 1943. En realidad, se trata de uno de los senderos internos del Parque Centenario que, pese a sus reducidas dimensiones y a su particular condición, cuenta oficialmente con la categoría de avenida.
Otro caso llamativo es Libres del Sud. Su numeración, del 30 al 100, indicaría una extensión de apenas 0,7 cuadras. Sin embargo, la distancia real de su trazado se aproxima a los 1.200 metros. Se trata de un camino vehicular poco transitado ubicado dentro de la Plaza de las Naciones Unidas, en Recoleta, y su denominación corresponde a 1939.
El caso de Isidro Lorea merece una mención especial. Oficialmente cuenta con una sola cuadra, entre las alturas 3201 y 3300, y se ubica en Nueva Pompeya. Recibió su nombre en 1945 y corre entre la avenida Amancio Alcorta y Pedro Velarde, paralelamente a la avenida Perito Moreno. La singularidad consiste en que, en la práctica, ambas nomenclaturas corresponden al mismo trazado. Una mano de circulación, la correspondiente a la vereda par, lleva el nombre de Isidro Lorea, mientras que la mano opuesta pertenece a Perito Moreno. Existen en la Ciudad avenidas aún más cortas, pero suelen ser trazas no convencionales, como los caminos interiores del Parque Centenario. Por ese motivo, Lorea puede considerarse el caso de menor extensión entre las avenidas convencionales si se toma como referencia la cantidad de cuadras.
La Rábida presenta otra situación particular, ya que se divide en dos sectores: Norte y Sur. Ambas secciones se extienden entre las alturas 1 y 200 y tienen una longitud de dos cuadras. Las dos recibieron su denominación en 1944. Se trata de la corta traza semicircular que bordea el Parque Colón, ubicado detrás de la Casa Rosada. Cerca de la mitad del recorrido cambia su denominación. La diferencia está en la pertenencia barrial: La Rábida Norte se encuentra en la jurisdicción de San Nicolás y Monserrat porque funciona como límite entre ambos barrios. La Rábida Sur, en cambio, pertenece únicamente a Monserrat.
También abundan los casos en los cuales una arteria no conserva la categoría de avenida durante todo su recorrido. Larrazábal es una de las más extensas del grupo: va desde la altura 101 hasta la 5300, suma 52 cuadras y atraviesa Villa Lugano, Liniers y Mataderos. Lleva esa denominación desde 1893. Sin embargo, solamente nueve de sus 52 cuadras tienen formalmente la categoría de avenida. Ese sector se encuentra entre García de Cossio, en Liniers, y la avenida Juan Bautista Alberdi, en Mataderos. Su mayor ancho se registra entre García de Cossio y la avenida Emilio Castro, donde incluso posee un cantero central.
Una situación parecida se observa en Lafuente. Su recorrido alcanza las 33 cuadras, desde la altura 1 hasta la 3300, atravesando Villa Soldati y Flores. Su denominación data de 1904. En los extremos se presenta como una calle convencional, pero durante aproximadamente 19 cuadras adquiere la categoría de avenida, específicamente entre la avenida Francisco Bilbao, en Flores, y José Barros Pazos.
Además, en un tramo de unos 500 metros, entre la avenida Riestra y José Barros Pazos, se ensancha y presenta una franja central de tierra.
San Juan Bautista de La Salle también se caracteriza por su particular configuración. Posee una zona central de tierra a lo largo de todo su recorrido. Durante sus primeros aproximadamente 1.000 metros, entre Basualdo, en Mataderos, y Recuerdos de Provincia, en Parque Avellaneda, esa división central es apenas una estrecha franja. Más adelante se ensancha de tal manera que incluso se construyeron canchas de fútbol en el espacio ubicado entre las dos manos de circulación.
Lope de Vega, cuya denominación data de 1893, recorre 36 cuadras, desde la altura 1 hasta la 3600, y atraviesa Villa Luro, Vélez Sársfield, Villa Devoto, Villa Real y Monte Castro. Pero en el comienzo de su trayecto, cuando circula por Liniers entre la avenida Rivadavia y Juan B. Justo -unas seis cuadras-, funciona como una calle. Al ingresar en Villa Luro pasa a tener categoría de avenida y así continúa durante el resto de su recorrido hasta concluir en la avenida General Paz.
Federico Lacroze ofrece un ejemplo similar. Su denominación fue establecida en 1908 y su recorrido va desde la altura 1601 hasta la 4200, completando 26 cuadras entre Colegiales, Chacarita y Palermo. Sin embargo, las tres primeras cuadras, entre la avenida del Libertador y Luis María Campos, dentro de Belgrano, tienen condición de calle. Luego, todavía en ese barrio, adquiere categoría de avenida y la mantiene hasta finalizar su recorrido en Chacarita.
Lacarra, denominada en 1893, recorre 43 cuadras entre las alturas 1 y 4300 y atraviesa Villa Soldati, Vélez Sarsfield, Flores y Parque Avellaneda. Casi toda su extensión posee categoría de avenida. La excepción son sus primeras cinco cuadras, ubicadas en Vélez Sársfield, entre Rivadavia y Juan Bautista Alberdi, donde funciona como calle.
Crisólogo Larralde es otra de las grandes arterias del grupo. Va desde la altura 1001 hasta la 6400 y se extiende a lo largo de 54 cuadras por Villa Urquiza, Núñez y Saavedra. Su denominación es relativamente reciente, de 1984. A pesar de su extensión, sólo durante unos 200 metros, al final de su recorrido dentro de Saavedra, deja de ser avenida y pasa a tener condición de calle.
La Plata, por su parte, comprende 30 cuadras entre las alturas 1 y 3000. Denominada en 1892, atraviesa Caballito, Almagro, Boedo, Nueva Pompeya y Parque Chacabuco.
Lastra tiene un recorrido de nueve cuadras, entre las alturas 3501 y 4400, dentro de Villa Devoto, y recibió su nombre en 1904. Lincoln, también ubicada en Villa Devoto, se extiende desde la altura 3501 hasta la 4700, suma 12 cuadras y tiene esta denominación desde 1889.
Foto: la esquina de Federico Lacroze y Amenábar, Colegiales.