Es necesario concertar correctamente el horario de la entrevista para hacer una nota en La Fachada. No se puede ir en proximidades del almuerzo o la cena, pues el incesante sonido del teléfono y el continuo movimiento del local, no permitiría que Javier, uno de los tres dueños (junto a Gonzalo y Luciano) responda con tranquilidad.
Su negocio es, sin dudas, uno de los elegidos por la gente de Colegiales y alrededores. Ubicado en Freire y Zabala, se instaló en 1999, y luego de atravesar épocas de crisis y otras más florecientes, fue afirmándose en el barrio, tanto es así, que los socios se animaron a abrir más sucursales: una en Palermo (la única con salón), una en Acassuso y otra en Villa Pueyrredón.

Javier rememora los inicios: «Con Gonzalo y Luciano trabajábamos en otra pizzería. Éramos chicos. Yo tenía 22 años. Un día decidimos abrir nuestro propio negocio. Ninguno de los tres vivíamos en el barrio, pero nos gustó Colegiales: cerca de Núñez y Belgrano, parecido en cierto modo, pero con casas más bajas. Bien de barrio… Buscando, buscando, sentimos una atracción por esta esquina. Pero lo más lindo es que no estaba en alquiler. Creo que había una especie de depósito… Así que tuvimos que convencer al propietario para que nos alquile. Insistimos un poco y se dio…»
La elección del nombre de fantasía tiene su costado risueño: «No es algo poético ni nada por el estilo -admite Javier-. La verdad es que al principio se llamó La Ochava. Pero al mes de inaugurar, nos cayó una intimación para que lo cambiemos. Resulta que así se denominaba un restaurante de Las Cañitas. No nos quedó otra alternativa que acatar la orden. Y para aprovechar la mayor cantidad de letras de la marquesina, armamos La Fachada y quedó».

Se acerca el mediodía. El teléfono empieza a sonar. Javier recurre a uno de sus colaboradores para no tener que interrumpir la nota. «Cuando arrancamos nosotros tres debíamos llevar a cabo toda las tareas. Ahora podemos delegar, aunque siempre hay que hacer un delivery o tareas en la cocina como para tapar algún hueco».
A propósito de delivery, cuenta que entre cuatro y seis, dependiendo del día, son las motos que reparten pedidos por el barrio y sus aledaños. En cuanto a publicidad, «confeccionamos volantes y hacemos intercambio -el famoso canje- con Radio Metro, que está en la otra cuadra (en Freire entre Palpa y Céspedes). Ellos nos mencionan al aire y esa es una buena forma de darnos a conocer en otras zonas».

Lo consultamos por el momento laboral y como todo comerciante en tiempos de incertidumbre, no se aparta de la cautela. Indica, no obstante, que el público «sigue respondiendo bien».
Se disculpa, eso sí, cuando le preguntamos por un promedio de pedidos despachados. Y eso razonable: hay números que un comerciante no tiene por qué revelar: deben permanecen en la intimidad.

La suba en los precios es otro tema ineludible. «Tratamos de no trasladar los aumentos al cliente. A veces eso no es posible, ya que tenemos que seguir ofreciendo la calidad acostumbrada. Eso no cambia. Por ahí tenés que retocar el precio un poquito cada tanto, pero ellos por lo general son muy comprensivos, y no suele haber quejas».
En relación a los precios, en La Fachada la grande de muzzarella cuesta 140 pesos. «Pero ojo que nosostros trabajamos una pizza más grande, llamada extralarge, son ocho porciones pero de más volúmen que las standard», se preocupa en aclarar Javier. “Luego, está la chica, que sale 110 pesos. Esa es para dos personas», comenta. En cuanto a empanadas, la docena vale 198 pesos. «Hay de las clásicas y de otros formatos, como las abiertas». Según apunta Javier, las empanadas «son el punto fuerte de La Fachada, nuestra especialidad más reconocida».
Dirección: Freire y Zabala.
Teléfono/Delivery: 4553-4748