En la Ciudad de Buenos Aires existen únicamente dos barrios que cuentan con una fecha y un acta de fundación oficiales: Saavedra y Núñez. Ambos surgieron de manera simultánea el 27 de abril de 1873, dentro del entonces independiente Partido de Belgrano. El origen de Núñez está directamente ligado a Florencio Emeterio Núñez, vecino y funcionario que cedió las tierras para la construcción de una estación ferroviaria que llevaría su nombre. Dicha estación se encontraba dentro del poblado de Saavedra.
A diferencia de estos casos, el resto de los barrios porteños no posee una fecha de fundación formal, sino que estas fueron acordadas por sus habitantes, con un rol destacado de historiadores locales. Así se establecieron distintas fechas acompañadas de fundamentos históricos. Entre los orígenes más antiguos se encuentra Chacarita, cuya creación fue fijada el 28 de junio de 1645, cuando el capitán Gonzalo de Carvajal donó a la Compañía de Jesús una parcela conocida como Suerte Nº 20.
En sus comienzos, Chacarita y Colegiales conformaban una única unidad territorial denominada Chacarita de los Colegiales. Con el tiempo, decisiones de las autoridades de la Ciudad determinaron su separación. Para Colegiales se definió una fecha de fundación bastante posterior: el 21 de septiembre de 1863. Esta elección responde a dos motivos: por un lado, la coincidencia con el Día del Estudiante; por otro, el ingreso ese mismo año de Miguel Cané al Colegio Nacional de Buenos Aires. El escritor sería posteriormente autor de “Juvenilia”, obra en la que narró vivencias estudiantiles ambientadas en el predio que funcionaba como lugar de recreo en la antigua Chacarita de los Colegiales.
En cuanto a las denominaciones, trece barrios de la ciudad llevan el prefijo “Villa” y cuatro comienzan con “Parque”. Existe además un caso que combina ambos términos: Villa del Parque, cuyo nombre se vincula con el proyecto de desarrollar un amplio espacio verde en las cercanías de la estación ferroviaria homónima.
No son numerosos los barrios que adoptaron el nombre de su estación de tren. Uno de ellos es Coghlan, cuya denominación rinde homenaje al ingeniero irlandés Juan M. Coghlan. Este profesional se desempeñó durante años en la Municipalidad de Buenos Aires y participó en iniciativas como un proyecto portuario en la desembocadura del Riachuelo, las primeras obras de provisión de agua corriente y el entubamiento de sectores céntricos. También fue director del Ferrocarril a Campana -actual Ferrocarril Mitre- y de la Oficina de Puertos y Caminos de la Provincia de Buenos Aires. Tras su fallecimiento en 1890, su apellido fue asignado a la estación inaugurada al año siguiente.
Por último, varios barrios deben sus nombres a elementos muy diversos. Caballito, por ejemplo, remite a una veleta con forma de caballo ubicada en una pulpería en la intersección de las actuales avenidas Rivadavia y Emilio Mitre. Barracas toma su nombre de los galpones del sur de la ciudad donde se almacenaban mercaderías llegadas por vía marítima. En tanto, Villa Real recuerda la presencia del virrey Rafael de Sobremonte, quien poseía allí su residencia de descanso. En esa zona también existió una estación ferroviaria homónima que impulsó el desarrollo del barrio, aunque dejó de operar en 1938 y posteriormente fue desmantelada.
Foto: Álvarez Thomas esquina Céspedes, en el límite entre Chacarita y Colegiales.