Hoy: Línea 24.
Media mañana de un lunes de febrero. La Avenida Corrientes parece ir despertándose lentamente. Desde el interno número 4914 que cruza Gascón, mirando hacia el exterior, se advierte que el mundillo comercial todavía no levantó la persiana en su totalidad. La cantidad de negocios que continúan cerrados podría obedecer a razones de horario, pero también a las vacaciones y a la presencia de locales sin actividad temporal.
En el interior del rodado, el aire acondicionado está encendido en forma suave. Probablemente hará bastante calor durante la jornada, aunque a esta hora -10 AM, aproximadamente- la temperatura en CABA no es agobiante (ronda los 24 grados). Dentro del colectivo quedan pocos asientos libres. Como es habitual, unas cuantas personas observan sus celulares. En uno de los asientos del fondo, un muchacho también usa su teléfono, pero apelando a una costumbre menos frecuente en estos tiempos: la llamada de voz. Corren los minutos y su conversación, fácilmente audible a varios metros, se extiende con generosidad. Da la impresión de que habla con un compañero de trabajo: “Sí amigo, ahora se empezó a laburar”, le comenta.
El chofer avanza rápidamente por Corrientes. Ya cruzó Gallo, y por ende, dejó atrás el barrio de Almagro para meterse en Balvanera. Ente Agüero y Anchorena, a la izquierda, se levanta la imponente estructura de lo que en alguna época fue el Mercado de Abasto de frutas y verduras, reconvertido hoy en un inmenso centro comercial. En uno de los locales que dan a la calle, una gran pantalla electrónica invita a comprar “indumentaria desde $ 24.900”. Un poco más adelante, de la misma mano, en lo alto de la vía pública hay un gran cartel que, en letras blancas y fondo rosa, dice: “Sos distinto”. Se trata de un espacio publicitario disponible, que promociona, justamente, una agencia de publicidad.
Desde la pandemia, Corrientes cuenta con una ancha ciclovía, que al igual que en lo que respecta al tránsito motorizado, posee una única dirección: la que apunta hacia el centro porteño. Una camioneta y trabajadores de Metrogas, la interrumpen parcialmente en cercanías del famoso shopping. Sin embargo, casi no hay circulación de ciclistas por la bicisenda. A la altura del 2700, aparece una mujer a bordo de su vehículo de dos ruedas. Pero la señora va… a contramano. Su bici tiene un canasto en la parte delantera y otro atrás. Así, se prepara para cruzar Pueyrredón.
En la vereda, los comercios de variados rubros ahora sí se encuentran abiertos en su gran mayoría, en esta zona de Buenos Aires conocida como “Once”, pese a que el barrio se denomine oficialmente Balvanera. Hay marcha de peatones, también, en una interesante cantidad.
Entretanto, el conductor sigue transitando la avenida en forma veloz, y el pasajero del fondo, repitiendo asiduamente la palabra “amigo”, no detiene la charla con su interlocutor.