CABA guarda múltiples pistas sobre su pasado, y uno de esos rastros aparece en un detalle que no siempre se advierte a simple vista: existen diez calles cuyos nombres comienzan con la palabra “Virrey”. Todas ellas evocan a los funcionarios designados por la Corona española para gobernar el territorio durante el Virreinato del Río de la Plata, una etapa histórica que se inició en 1776 y concluyó formalmente el 25 de mayo de 1810, con el proceso revolucionario que dio origen a un nuevo orden político.
El primer dato que despierta curiosidad surge al contrastar la historia con la toponimia urbana. Los virreyes del Río de la Plata fueron once, pero solo diez quedaron reflejados en el mapa porteño. La ausencia no es menor y lleva inevitablemente a una pregunta: ¿quién falta en esta nómina y por qué? El nombre que no aparece es el de Rafael de Sobremonte, una figura cuyo paso por el cargo estuvo signado por uno de los episodios más críticos del período colonial.
Sobremonte fue suspendido y arrestado tras las invasiones inglesas, un hecho que marcó un quiebre en su gestión y que derivó en su reemplazo por Santiago de Liniers, quien luego se convertiría en el héroe de la reconquista de Buenos Aires. Ese suceso histórico parece haber pesado a la hora de asignar nombres en la Ciudad, ya que, a diferencia de lo ocurrido con otros virreyes, su apellido no fue incorporado al nomenclador porteño. Cabe señalar, de todos modos, que Sobremonte sí da nombre a arterias en otros puntos del país, lo que refuerza la idea de una decisión localizada y no de un olvido generalizado.
Los diez virreyes que sí cuentan con calles en Buenos Aires son, en orden cronológico de sus mandatos: Pedro Antonio de Cevallos; Juan José de Vértiz y Salcedo; Nicolás Francisco Cristóbal del Campo, segundo marqués de Loreto; Nicolás de Arredondo; Pedro Melo de Portugal y Villena; Antonio Olaguer Feliú; Gabriel Miguel de Avilés y del Fierro, cuarto marqués de Avilés; Joaquín del Pino Sánchez de Rozas; Santiago Antonio María de Liniers y Bremont; y Baltasar Hidalgo de Cisneros y La Torre.
Cada uno de estos nombres se traduce en una calle con identidad propia, recorridos desiguales y anclajes barriales bien definidos. Virrey Cevallos, por ejemplo, se extiende a lo largo de 21 cuadras: nace en la avenida Rivadavia y concluye en la avenida Caseros. Comienza su trayecto en Monserrat y desarrolla la mayor parte de su recorrido en Constitución. Un trazado similar, aunque desplazado unas veinte cuadras, es el de Virrey Liniers, que con 24 cuadras une Rivadavia con Caseros atravesando Almagro y Boedo.
Virrey Vértiz constituye una excepción dentro del grupo, ya que es la única avenida. Tiene alrededor de diez cuadras y corre casi paralela a las vías del Ferrocarril Mitre, en las cercanías de la estación Belgrano C. Su recorrido se limita a ese barrio: comienza, de manera llamativa, en Virrey del Pino y finaliza en Juramento, frente a las Barrancas de Belgrano.
Virrey Loreto es una de las arterias más extensas del conjunto, con 24 cuadras que atraviesan Chacarita, Colegiales y Belgrano. Su traza se inicia en la avenida del Libertador y culmina en la calle Roseti, compartiendo alineación con otras calles vecinas que avanzan en paralelo. Virrey Arredondo, en cambio, tiene un recorrido más acotado: catorce cuadras que parten desde Arcos, en Belgrano, y se internan en Colegiales hasta finalizar en Álvarez Thomas, junto a la plaza Garicoits.
Dentro de Colegiales se concentran varias de estas calles. Virrey Olaguer y Feliú se desarrolla íntegramente en ese barrio, a lo largo de once cuadras que van desde la avenida Cabildo hasta el cruce de Elcano y Delgado. Virrey Avilés también comienza allí, en la calle Moldes, pero se prolonga más allá de sus límites y finaliza en Villa Ortúzar, a pocos metros del encuentro entre Álvarez Thomas y Estomba.
Virrey del Pino es la más extensa de todas. Con casi treinta cuadras, nace en la avenida Virrey Vértiz, en Belgrano, atraviesa Colegiales y llega hasta Villa Ortúzar, donde termina en Álvarez Thomas. En el extremo opuesto se ubican las más cortas: Virrey Melo y Virrey Cisneros. La primera mide apenas una cuadra y se encuentra en Vélez Sarsfield, entre Juan B. Justo y Belaustegui, bastante alejada del resto. La segunda adopta la forma de un pasaje, también de una cuadra, en Villa General Mitre, delimitado por Juan B. Justo y Remedios de Escalada de San Martín.
Además existe un homenaje colectivo. Se trata de un pasaje llamado simplemente Virreyes, que no refiere a ningún funcionario en particular, pero los engloba a todos. Tiene menos de cien metros de extensión y se ubica en Parque Chas: nace en Andonaegui al 900 y concluye en la avenida de los Constituyentes al 3000, en un sector donde el barrio limita con Agronomía y La Paternal.
Foto: la intersección entre Virrey Vértiz y Virrey del Pino, mostrada por Google Street, es el único cruce de la Ciudad entre “virreyes”.