Hace meses que el tema está en boca de muchísima gente, pues a los porteños de todos los barrios, de alguna manera, directa o indirectamente, les incumbe esta problemática. Finalmente, llegó el día en que la Legislatura aprobó el nuevo Código Urbanístico. Fue en la última sesión del año, donde, tal como indica un comunicado de Prensa y Difusión del Palacio Legislativo, “el Cuerpo Legislativo sancionó normas para proteger la identidad de los barrios y destinó recursos clave a seguridad, educación y obra pública”.

La sesión fue muy extensa. Dio comienzo a las 9 de la mañana del jueves 12 de diciembre, y luego de unas 15 horas de debate, la aprobación del nuevo CUR se produjo cerca de la medianoche. Tuvo 31 votos a favor, 11 en contra y 18 abstenciones.

El  informe de prensa destacó que la Ley “busca proteger la identidad de los barrios a través de la búsqueda de un equilibrio en la altura de los edificios construidos en cada manzana”. Y que asimismo “reversa los grandes desarrollos inmobiliarios para las avenidas que cuentan con la infraestructura de servicios adecuada. Además, busca fomentar el desarrollo de la zona sur”.

El hecho de que haya un corrimiento de norte a sur, y que se haya pensado en darle mayor importancia a una zona de CABA muchas veces postergada, constituye una de las grandes novedades de este Código Urbanístico. Con respecto a su aprobación en primera lectura, “la realización de 15 reuniones con cada una de las comunas, una audiencia pública que duró 8 días para escuchar a cientos de vecinos inscriptos y varias reuniones de comisión donde participaron vecinos, asociaciones barriales e instituciones técnicas, el texto final del proyecto aprobado tuvo algunas modificaciones para enriquecer el dictamen”, señaló el comunicado, que entre otras novedades, dice que se ajustó el APH32 Abasto, APH47 y barrio Los Andes. “También se incorporó a Pompeya como Área de Desarrollo Prioritario, que se agrega a Constitución y Avellaneda que ya estaban en primera lectura”, puntualizó el informe.

 

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