De Australia a Asturias.
Dentro del mapa porteño existen diecinueve avenidas cuyos nombres comienzan con la letra A. Aunque algunas son ampliamente conocidas por los vecinos, otras pasan inadvertidas pese a contar con historias particulares, curiosidades geográficas y características poco comunes dentro de la trama urbana de Buenos Aires.
Uno de los datos más llamativos surge al revisar el origen histórico de sus denominaciones. Contra lo que podría suponerse, la Avenida Australia es la más antigua de todas en cuanto a la fecha en la que aparece registrada oficialmente. Su nombre ya figuraba en 1874, tal como puede comprobarse en el Plano de la Ciudad de Buenos Aires confeccionado por H. Domengé y L. Broqua. Esto resulta llamativo si se tiene en cuenta que varias avenidas actualmente mucho más populares recibieron su denominación años después.
De hecho, varias de las avenidas más reconocidas que comienzan con A fueron incorporadas oficialmente mediante la Ordenanza del 27 de noviembre de 1893. Entre ellas aparecen Acoyte, Álvarez Jonte, Álvarez Thomas y Asamblea. Entre la temprana Australia y el grupo surgido en 1893 se ubica Alvear, cuyo nombre figura por primera vez en el Plano Municipal de Obras Públicas y Memoria Municipal de 1882.
En el extremo opuesto aparece Asturias, la avenida incorporada más tardíamente a la nomenclatura oficial. Su denominación fue establecida por una ordenanza de 1982 y, a diferencia de otros casos de la Ciudad, no tuvo nombres anteriores. Todo indica que la elección estuvo vinculada al contexto de aquella época, especialmente a la inauguración del estadio del club Deportivo Español en el Bajo Flores. Asturias es una región española cuya capital es Oviedo.
Las diferencias entre estas avenidas también se reflejan en sus dimensiones. La más extensa de todas es Juan Bautista Alberdi, que alcanza setenta y cinco cuadras y atraviesa siete barrios porteños. Sin embargo, una avenida considerablemente más corta como Álvarez Jonte presenta una particularidad: aunque posee cincuenta y una cuadras, atraviesa ocho barrios, uno más que Alberdi. Ambas coinciden en Villa Luro.
La cuestión de las longitudes no siempre es sencilla de determinar. Si se toma como referencia la numeración, Achával Rodríguez sería la avenida más corta, con apenas cuatro cuadras y media. Sin embargo, el caso resulta engañoso porque esta arteria de Puerto Madero recorre en realidad algo más de dos mil metros, una distancia equivalente aproximadamente a veinte cuadras tradicionales.
Por esa razón, Asturias pasaría a ocupar el lugar de la avenida más breve, ya que oficialmente posee cinco cuadras. Aunque también aquí existe una salvedad importante. Luego de cruzar Castañares, la traza continúa como una calle sin denominación oficial. Aun así, de manera informal, los vecinos siguen llamándola Asturias y el recorrido se prolonga hasta el barrio Los Piletones. Algunos sectores incluso conservan características de camino de tierra. Si se incluyera este tramo extraoficial, la extensión total equivaldría aproximadamente a diecisiete cuadras.
Otro caso singular es el de Valentín Alsina. Su numeración sugiere una longitud de apenas nueve cuadras, pero la realidad es bastante diferente. La avenida atraviesa la zona de parques predominante entre Palermo y Belgrano y rodea el Campo Municipal de Golf mediante una gran curva. Debido a esa forma irregular, termina relativamente cerca del punto donde comienza. Su extensión real ronda los mil novecientos metros, mucho más que los novecientos que podrían inferirse observando solamente la numeración.
Las particularidades no terminan allí. Arregui representa uno de los numerosos ejemplos porteños de arterias que modifican su categoría según el tramo recorrido. En total abarca cuarenta y ocho cuadras y atraviesa cuatro barrios. Sin embargo, solo en Versalles adquiere la categoría de avenida. Allí, entre Barragán y Ruiz de los Llanos, se ensancha de manera notoria a lo largo de unos seiscientos metros.
Foto: dos colectivos de la Línea 76 sobre Álvarez Thomas, en su esquina con Federico Lacroze.