Hoy: Línea 59.

El interno de la línea 59 es uno de los tantos colectivos que circula por el ámbito central de la Avenida Cabildo, el primer domingo de enero, poco antes de las 9 de la noche. En el cruce con la Avenida Federico Lacroze, abandonando el Metrobús, el conductor dobla hacia la izquierda, en instantes en que una pareja y sus dos hijas abonan sus pasajes apoyando un par de tarjetas en la máquina lectora de SUBE. Cuando la hija más pequeña del matrimonio pasa junto al chofer, éste nota cierta contrariedad en su rostro y le pregunta: “¿Estás enojada?”. La niña nada responde, ubicándose junto a su familia en el interior del coche, donde hay un mix de pasajeros sentados y parados.
En uno de los primeros asientos, una joven madre es una de las que viaja sentada. Lleva su bebé, seguramente de pocos de vida, a upa. Esto despierta la sensibilidad de una señora, quien en los segundos previos a descender, en Lacroze y Luis María Campos, la felicita con una tierna efusividad. La chica agradece, sonríe, y deja traslucir su orgullo de mamá.
El chofer escucha música, y también se oye música proveniente del fondo del vehículo, tal vez, emitida desde el celular de un pasajero. Otra mujer con un nene se incorpora al pasaje, recibiendo en forma inmediata un lugar para sentarse, de parte de una señora de cuarenta y tantos años. Casi al mismo tiempo, asciende una embarazada. Un hombre le cede su asiento.
El tránsito es fluido y el 59 cumple este tramo de su recorrido con rapidez. Enseguida, aparece en otro carril central de la modalidad “Metrobús”: el de la Avenida Santa Fe, rumbo al puente del Ferrocarril San Martín, conocido como Pacífico, aunque la estación que se encuentra arriba y unos metros a la derecha tenga como nombre Palermo.
El chofer –un muchacho de unos 35 años- exhorta, sin dejar de lado la cordialidad, pero con energía: “Nos corremos un poquito hacia el fondo por favor”. Algunos se mueven unos centímetros para atrás.
En cercanías de Pacífico sube un hombre que en su indumentaria de trabajo tiene una inscripción alusiva a higiene urbana. Saluda al conductor como si se conocieran de antes. El presunto empleado público permanece unos minutos en la zona media del vehículo, acercándose poco más tarde, nuevamente al muchacho que lo maneja. Se inicia entonces, una amigable conversación, que se extenderá por el ámbito de Plaza Italia y al menos, por una gran parte de Las Heras, avenida que los coches de la línea, toman luego de dejar atrás Santa Fe.

Foto: 24con.com

Por

Deja una respuesta