Qué difícil es hallar una esquina sin ochava en Buenos Aires… Entre miles y miles de esquinas tradicionales, las que pudieron sobrevivir al “recorte” que las convirtió en lo que son hoy, son realmente muy pocas. La mayoría se encuentra en el antiguo casco céntrico de la ciudad, el que concentra construcciones y calles desde los tiempos de la fundación, en los barrios de San Telmo y Monserrat. ¿Quién fue el autor de la ordenanza? Un futuro presidente de la Nación, al que también, se podría mencionar como el primer jefe  de Estado de las Provincias Unidas del Río de la Plata o primer presidente de los argentinos: Bernardino Rivadavia. La medida por la cual se crearon las ochavas está a punto de cumplir doscientos años, dado que salió a la luz en 1821, cuando Rivadavia era Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del general Martín Rodríguez, funcionario que en aquel año, gobernaba a la provincia de Buenos Aires. Unos cinco años después, en febrero de 1826, asumiría como presidente.

El nombre ochava, tan naturalizado en nuestros días, proviene de España. En el país europeo, al igual que en otros puntos del Viejo Continente, su implementación venía llevándose a cabo con cierta frecuencia, y su nombre era conocido como chanflán o chanfle. Por algún motivo, el vocablo experimentó una mutación, quedando desde este lado del océano, identificado como ochava. La palabra estaría vinculada al octógono, figura geométrica de ocho lados, que se le puede adjudicar a la manzana urbana, cuando a raíz del recorte “pierde” sus cuatro ángulos de 90 grados.

Su creación apuntó a erradicar costumbres que las autoridades de hace dos siglos consideraban necesarias, como ser, el hecho de que las personas que venían caminando (o transitando en carruajes) desde lados opuestos, sin poder verse, no se chocaran entre sí, o prevenir posibles robos favorecidos por el ocultamiento del potencial arrebatador detrás de la esquina, amparado por el ángulo que no permitía una correcta visión del panorama. En síntesis, mejorar la visibilidad en los cruces de calles.

SALTA_IND
Salta e Independencia. En la foto principal, Ciudad de la Paz y Blanco Encalada.

Todas las esquinas

En el casco histórico existen manzanas que, a falta de una, contienen dos esquinas sin ochavas. Son las de Moreno y Defensa –donde se encuentra la Basílica San Francisco de Asis-, y Salta e Independencia, donde está la Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

Las demás son:

Avenida Independencia y Balcarce (San Telmo)

Chacabuco e Hipólito Yrigoyen (Monserrat)

Balcarce y Estados Unidos (San Telmo)

Rivadavia y Tacuarí (Monserrat)

Bolívar y Venezuela (Monserrat)

Perú y Moreno (Monserrat)

Tucumán y San Martín (San Nicolás)

Adolfo Alsina y Defensa (Monserrat)

Defensa y Bethlem (San Telmo)

Salta y Estados Unidos (Constitución)

Jujuy y Cochabamba (San Cristóbal)

Pedro Luján y Vieytes (Barracas)

Isabel La Católica y Benito Quinquela Martín (Barracas)

Cuba y Olazábal (Belgrano)

Ciudad de la Paz y Blanco Encalada (Belgrano)

11 de septiembre y Echeverría (Belgrano)

Avenida Pedro de Mendoza y (La Boca)

¿Una curiosidad? El creador de la reglamentación-ochava, ha sido homenajeado a través de una larguísima arteria, la Avenida Rivadavia, que cuenta con una esquina, Tacuarí y Rivadavia, donde por alguna razón, esta ordenanza lleva casi dos siglos sin haberse podido implementar.

Deja una respuesta