La historia del equipo nacional, y sus conexiones con la Ciudad de Buenos Aires.
El 25 de septiembre de 1921, la Selección derrota 4 a 1 a Chile, en un amistoso disputado en Viña del Mar. En este partido debutó Manuel Seoane, siendo autor de tres de los cuatro goles argentinos (el restante lo marcó Caldás, de Defensores de Belgrano). El crack de Independiente tuvo un comienzo a puro gol, ya que volvió a convertir un tanto en el próximo partido que jugó, en 1923, frente a Uruguay (empataron 1 a 1 en la cancha de Pocitos, de Peñarol). Con respecto al cotejo en el que Seoane tuvo su estreno, no todos los historiadores coincidieron en que se trataba de un partido oficial de FIFA, por lo que hay fuentes que difieren en cuanto a su consideración. Era la época en la que el fútbol argentino estaba regido por dos asociaciones e Independiente, integraba la que se había separado del ente rector reconocido internacionalmente.
El 22 de octubre de 1922, la Selección juega dos partidos. El de mayor trascendencia fue el que disputó en San Pablo ante Brasil por la Copa Roca (perdió 2 a 1, con gol de Francia, hombre de Rosario Central). En el otro venció amistosamente 2-1 a Chile, en el estadio de Sportivo Barracas, con tanto conquistado por Raúl Echeverría, de Estudiantes de La Plata. Aquí, la Argentina presentó un equipo de menor experiencia internacional, donde sólo el boquense Pedro Calomino superaba las 10 presencias en dicho orden. En cambio, hubo varios debuts, por ejemplo, los de Santiago Power y José Salerno, futbolistas pertenecientes a Dock Sud y El Porvenir respectivamente. Los dos clubes, le daban por primera vez jugadores al seleccionado.
El 17 de diciembre de 1922, la Argentina empate ante Uruguay 2 a 2, por la Copa Newton. El match se llevó a cabo en Sportivo Barracas. El atacante de Newell’s Atilio Badalini señaló las dos conquistas albicelestes. Lo llamativo, es que más allá del club rojinegro, el seleccionado estuvo representado por otros cuatro clubes de la misma ciudad, a través de Adolfo Celli, Julio Libonatti y el citado Badalini (NOB), Florindo Bearzotti (Belgrano), Victorio Faggiani (Tiro Federal), Gabino Sosa (Central Córdoba) y Juan Francia (Rosario Central). Completaron los once, Américo Tesoriere, Segundo Médice y Pedro Calomino (Boca) y Emilio Solari (Nueva Chicago).
Conexión-Capital:
Gerardo Caldás, autor de uno de los goles del 25 de septiembre de 1921, es una de las figuras más emblemáticas de la historia de Defensores de Belgrano. El delantero nacido en 1901 desarrolló toda su carrera en el club de Núñez: debutó en su Primera en 1917 y permaneció allí hasta su retiro, en 1934. A pesar de recibir propuestas de instituciones de mayor renombre, siempre eligió continuar defendiendo los mismos colores. Además, integró la Selección entre 1921 y 1928, aunque su participación no fue ininterrumpida. Su trayectoria alcanzó uno de sus puntos más destacados en 1925, cuando fue protagonista de la portada de la revista El Gráfico. El sitio defensorista abcdefensores.blogspot.com, que además definió así al atacante: “Fue Caldas uno de los centrodelanteros más completos del fútbol aficionado y si su juego no levantó el polvo brillante de lo espectacular, supo sí, grabar en las canchas el signo cabal de su firmeza y autenticidad. No quebraba arqueros ni tajeaba redes pero sabía hilvanar el laberinto del gol por el camino más sutil y más preciso”.
El historiador Javier Bava, en el sitio defeweb.com.ar, destacó la dimensión de su legado al señalar: “Es el goleador histórico de Defensores con más de 100 conquistas y jugó cerca de 350 partidos oficiales, la gran mayoría en Primera División”. Gerardo Caldás falleció en 1945.
Foto: una formación del combinado argentino, con Caldás utilizando la casaca número 9 (abcdefensores.blogspot.com). Fuentes: El Gráfico, historia de la Selección Argentina. Quién es quién en la Selección Argentina (Julio Macías).