En un rincón de Mataderos, una zona por demás tranquila difiere del ruido de Escalada y Eva Perón, cruce de populosas avenidas muy próximo a este sector.
Calles silenciosas, casas bajas, escaso tránsito de vehículos y un par de plazas pintan este ángulo del barrio distante de Villa Lugano y de Parque Avellaneda por solo unas cuadras.
Las plazas se llaman 17 de Mayo y Henry Dunant respectivamente. La primera es la más pequeña de las dos y tiene una curiosidad compartida con Monte, la calle que la atraviesa y las divide en dos partes, aunque no iguales. En Monte al 5100, entre Caroya y Basualdo, se encuentra la plaza. Ante la presencia del espacio verde, nace una minúscula callejuela, paralela a Monte, que también tiene una corta extensión, comenzando y terminando en las mencionadas Caroya y Basualdo. Al pasaje no le colocaron otro nombre sino que su nomenclatura es idéntica a la arteria paralela (es decir, Monte). Una vez que culmina la plaza, también desaparece el pasaje y Monte pierde su doble configuración, recuperando el formato simple que lo caracteriza en el resto de su recorrido por Mataderos y, al atravesar Escalada, por Parque Avellaneda. En síntesis, esa parte de la plaza 17 de Mayo, está delimitada por Monte –en sus dos versiones, norte y sur-, Caroya y Basualdo.

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El Google Maps muestra desde lo alto, a Monte en sus dos versiones: la principal y el pasaje paralelo, al otro lado de la plaza 17 de Mayo.

Unos años atrás, en febrero de 2015, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inauguró obras luego de una puesta en valor de la plaza. Además de las mejoras y refacciones que beneficiaron a la 17 de Mayo, el pasaje Monte también fue parcialmente reformado. Así como ocurrió en tantos puntos de la Ciudad, sobre todo en zonas céntricas, a la calle le practicaron una nivelación, quedando a una misma altura la acera y la calzada; a lo largo se colocaron mojones -denominados bolardos- y se incorporó iluminación peatonal.

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Una imagen del pasaje, antes de ser remodelado.

Coquetas viviendas, la mayoría de dos plantas, balcones y terrazas, conforman este breve tramo del pasaje. Como nota de color, vale acotar que los vecinos de esta cuadra que deseen dirigirse al lado opuesto de la plaza, deberán cruzar dos veces la calle, pero curiosamente, a pesar de hacerlo así, en ambas oportunidades habrán cruzado Monte.

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