Por las calles

DE LA RECESIÓN DE 2001 A LA CRISIS DEL CAMPO

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Comenzar una nueva actividad, en este caso la de taxista, en el traumático 2001 (año que junto a los primeros meses de 2002, seguramente deben haber sido de los más difíciles de la historia argentina contemporánea), representaba todo un desafío, que se iba haciendo más complicado a medida que se aproximaba la culminación de la crisis. Recuerdo como el peor momento de ésa época al bimestre enero-febrero de 2002, donde a la habitual recesión del verano porteño, se sumó el gravísimo impacto que produjo en los bolsillos de la clase media el “corralito” sobre los depósitos.

Hubo días en que al finalizar el horario bancario, prácticamente desaparecían los pasajeros. Yo ya suspendía el trabajo entre las 16 y las 17 horas. No tenía sentido dar vueltas sin ton ni son, gastando combustible, además del desgaste psíquico que ello implicaba. Pero lentamente, la situación fue mejorando. En los años sucesivos, recuerdo altibajos en la cantidad de trabajo y otra recesión de importancia al producirse el conflicto del campo en 2008.

La actividad del taxi, de lunes a viernes, seguía similares parámetros a los de mi anterior etapa (1982-1990). La táctica era la de acercarse al microcentro de la ciudad, deteniéndome a la espera de pasajeros en alguna esquina estratégica. Opté en esos años por la intersección de la Avenida Córdoba y Florida, zona que incrementó notablemente su movimiento al inaugurarse, en 1992, el centro comercial Galerías Pacifico, en la manzana delimitada por Córdoba, Florida, Viamonte y San Martín, levantado en un histórico edificio construido en el siglo XIX. Por lo tanto, en dicha intersección también había una importante afluencia de turistas, quienes usualmente utilizaban el taxi como su medio de transporte preferido.

El movimiento en función de los turistas era absolutamente dependiente de la cotización del dólar: cuando la moneda estadounidense tenía un valor alto para los argentinos, resultaba conveniente para el consumo del turismo internacional, y en consecuencia mejoraba la recaudación en el taxi.

Cerca del centro se encontraba un lugar emblemático de Buenos Aires, muy visitado por los extranjeros: el Pasaje Caminito, en el barrio de La Boca, sobre Avenida Pedro de Mendoza, más precisamente, en la Vuelta de Rocha. Algunos historiadores consideran que éste pudo haber sido el sitio de la primera fundación de la ciudad, en 1536, mientras que otros lo sitúan en el actual Parque Lezama. Caminito es un callejón-museo que sirvió de inspiración para el tango que lleva su nombre, compuesto en 1926.

Su trayecto sinuoso se debe a que originariamente, fluía por allí un arroyo que desaguaba en el Riachuelo. A posteriori, entre 1866 y 1928, circuló por su antiguo cauce un ramal ferroviario de cargas. En 1959, a iniciativa de Benito Quinquela Martín, se construyo la calle-museo, que fue transformándose en un centro cultural, con la presencia de un mercado artesanal. En sus cercanías se encuentra la Plaza Dorrego, en Defensa y Humberto Primo (San Telmo), nutrido mayormente de puestos de antigüedades y también, otro espacio histórico de Buenos Aires.

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