Por las calles

HIZO POPÓ JUNTO AL CARTEL QUE PEDÍA QUE NO LO HAGA

Written by

La lucha contra las actitudes de ciertos vecinos es titánica. En Colegiales y, suponemos, en toda la Capital. Es evidente que ha habido progresos desde unos años a esta parte, pues desde hace un tiempo ya que se ve a numerosos dueños de mascotas, caminar con las bolsitas en la mano con el objetivo de levantar los excrementos dejados por los perros en las veredas.

Las campañas de concientización llegaron a tal punto que, por ejemplo, también se observan recipientes con bolsas colocados en los árboles pensando en aquellos que “olvidaron” salir con las suyas. Y hasta el Gobierno porteño tuvo la buena idea de armar dispositivos en las plazas mediante los cuales está la posibilidad de retirar bolsas con la finalidad de que no sean ensuciados los espacios públicos.

Sin embargo, todavía falta. Y mucho. La muestra más elocuente de que lamentablemente es así, la tenemos en esta cuadra de Teodoro García entre Freire y Conde. Del lado par, en proximidades de Conde, un vecino tuvo una original propuesta: en lugar de instalar el trillado letrero “levante la caca de su perro” o inscripción similar, tantas veces utilizado por quienes con justa razón, hartos están de sufrir la desidia de los dueños de los canes, selló un singular pedido directamente en la vereda, a través de un molde con la figura de un perro y la leyenda, “juntala”, como para que sin necesidad de ahondar en detalles, quede claro el pedido, en realidad casi una exigencia, dirigida a los que siguen haciéndose los distraídos (por no mencionar otro término más de moda) ante situaciones como éstas.

Ahora bien, a escasos centímetros de la obra, un can realizó su deposición, sin que su dueño se dignara en levantarla, en lo que es un símbolo de que no le importó en lo más mínimo el hecho de que haya vecinos preocupados por esta problemática. Quedará la duda si lo hizo adrede, es decir, si premeditadamente condujo su mascota a hacer popó junto a la inscripción, o si dio la casualidad de que al perro le agarraron ganas exactamente en ese lugar y el hombre no llevaba su bolsa encima. Quisiéramos creer que se trata de la segunda opción. De todos modos, sería simplemente de una anécdota. En este caso lo más importante es que la lucha contra estos inescrupulosos sigue siendo tenaz. Y que en muchos frentes, todavía no está ganada la figurativa batalla.

About the author

Leave a Comment