Por las calles

LA VUELTA A LAS CALLES DE BUENOS AIRES

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Por Andrés Rosen.

En mi preparación para volver a la conducción del taxi, como toda persona obsesiva por los pequeños detalles, y tratando de no dejar nada librado al azar, comencé a pensar si había algún lugar de los que habitualmente recorre un taxi, que yo no recordara el camino para llegar a él. Después de once años sin estar al volante de uno, también decidí tomar dos clases de manejo en una academia, y rápidamente noté que mantenía intactos los reflejos y el sentido de distancia, aspectos fundamentales para ser un buen conductor.

Respecto a los lugares en los que no estaba seguro como llegar, me di cuenta de que tenía dudas en un trayecto muy importante, como era el caso del viaje desde el centro, por el camino del Bajo, o sea, Leandro N. Alem y luego Avenida del Libertador, hasta Coronel Díaz y Avenida Santa Fe. El asunto era que no recordaba cómo se efectuaba el giro  desde Figueroa Alcorta para tomar Coronel Díaz hacia la izquierda, pues estas dos avenidas no tienen intersección. Decidí por lo tanto, recorrer el camino un domingo por la mañana durante mis habituales sesiones de entrenamiento aeróbico, entonces, haciendo camino al andar, fui recordando el trayecto: se doblaba desde Figueroa Alcorta a la izquierda en Mariscal Ramón Castilla y, pasando la réplica de la casa que el General San Martin tenía en Grand Bourg, en las afueras de Paris -actualmente la sede del Instituto Nacional Sanmartiniano-, se giraba a la derecha una cuadra y luego nuevamente a la derecha en Ocampo y a la izquierda en Zenteno, para allí finalmente encontrar Coronel Díaz. Esta avenida, a lo largo de sus quince cuadras de longitud corta otras tres avenidas muy importantes: Libertador, Las Heras y Santa Fe, y pasa en su cruce con Paraguay a una cuadra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, finalizando en una esquina muy particular de Buenos Aires, la del giro simultaneo a la derecha por Soler y Honduras y a la izquierda, también por Soler. A pocos metros de allí, precisamente, se fundó el 1º de febrero de 1910, el Club Atlético Excursionistas.

En este punto Coronel Díaz se hace contramano y cambia de nombre a Mario Bravo, calle antiguamente, hasta finales de la década de 1950, denominada Esperanza. A propósito de este caso reafirmo mi opinión de que Soler en el tramo que sale hacia la izquierda, debería cambiar de nombre, pues se presta a confusiones, a las pocas cuadras se une con Gorriti y después a Cabrera, para finalmente confluir en Paraguay hacia el centro. Ya sintiéndome seguro para volver a trabajar en el taxi, comencé el 20 de marzo de 2001.

Dos fueron los primeros detalles que me llamaron la atención en mi retorno a las calles. Uno, el impresionante aumento en cuanto a cantidad de motocicletas circulando por la Ciudad; el otro, la espectacular transformación de Puerto Madero, que de ser una costa desolada pasó a ser uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires. Su acta de nacimiento se firmó el 15 de noviembre de 1989, época en la que yo estaba a punto de terminar mi primera etapa como taxista. En 1991 comenzó su urbanización, a partir de la cual fueron apareciendo restaurantes, edificios de oficina, departamentos y hoteles en una colosal explosión inmobiliaria.

Foto: Puerto Madero y un paisaje diferente luego de muchos años sin estar frente al volante.

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